Pues lo mismo se ha convertido en una pesadilla si el precio que hay que pagar es que se tiren unos enormes y sonoros pedos en su cara mientras se parten por la risa.
Atención a como queda el pobre, seguro que su morbo ya no sera nunca el mismo.
Es el sueño de un japones estar arrodillado y rodeado de media docena de chicas vestidas de colegialas que le acercan sus falditas y culitos por la cara?. Mejor verlo.