Pues que el tipo se rie con una risa de imbecil que se recordara por siemre y ella, probablemnte, lo va ha hacer dormir en la terraza un tiempo. Eso si la putada merece la pena.
Aquí tenemos uno de esos impresentables pertenecientes a la especie de novio cabrón. Veamos que puede ocurrir si mezclamos una novia aseada, un secador de pelo y polvos de talco.